LAS CUEVAS

Las Cuevas del Diablo (Alcalá del Júcar)En pleno casco histórico de Alcalá del Júcar, se encuentran dos de las cuevas con más historia de la localidad. Se trata de la cueva de Garadén y la Cueva del Diablo. La más antigua de las dos, la de Garadén, tiene alrededor de 750 años de historia y que posee un gran mirador. La función de esta cueva, era bélica. «Era como un puesto de centinelas, porque Alcalá del Júcar era un lugar de paso». Era el paso hacia levante. «Toda la gente que venía de Castilla-La Mancha rumbo a levante pasaba por aquí y debía pagar tributo».

De esta forma Alcalá del Júcar funcionaba como una aduana. «El túnel de 170 metros de la cueva de Garadén era para puestos de centinela, para que la gente no se escabullera de pagar». La cueva recibe su nombre del rey Garadén, que dominaba el castillo, la aduana y la antigua posada mora, que se encontraba allí ubicada.

Con la llegada a la zona de los cristianos y la expulsión de los moros, no se sabía que utilidad darle a la cueva. Al final fue transformada en unos grandes palomares, para su cría y reproducción, perdiendo así su función bélica. Justo debajo de la cueva de Garadén, se encuentra la cueva del Diablo, que tiene más de un siglo de historia y que en la actualidad se encuentran unidas, gracias a su propietario, Juan José Martínez, El Diablo.

Las Cuevas del Diablo (Alcalá del Júcar)Conocido en todo Alcalá del Júcar, este almanseño afincado en la localidad desde hace treinta años, supo ver el potencial turístico del pueblo y restauró ambas cuevas, transformándolas en un recorrido turístico, en bar y discoteca. La ampliación que ha realizado en el interior de la roca es impresionante. «Cuando yo llegué aquí calculo que habría unos 180 metros de cueva y ahora con todas las ampliaciones que he dio haciendo, calculo que hay unos 750 metros cuadrados, entre Garadén y El Diablo». El éxito de El Diablo, ha sido tal, que nuestras dos cuevas se han convertido en una visita imprescindible para los turistas que visitan todos los veranos Alcalá del Júcar.

Entre el recorrido por las cuevas y las visitas a la discoteca, siempre hay gente. «En verano las visitas son masivas, ahora estamos en temporada alta y hay días que pasan por aquí hasta 2.000 personas».